Desde hace cierto tiempo en mi hogar no falta la salsa picante. ¿Será que nuestra vida no es lo suficientemente ajetreada ya? No lo sé pero el caso es que le echamos el picante a todo. A absolutamente T-O-D-O.

Está claro que tienes que poder aguantar el picante, ya que hay muchas personas que con sólo olerlo pueden vomitar. Pero también es una costumbre que se va adquiriendo. Mis compañeros de la Old School tienen incluso una bolsa con una variedad de picantes la cual usan prácticamente todos los días a la hora de comer. ¡Es una religión!

Si te gusta la comida picante, muchas veces vas buscando algo más, que pique a rabiar. Otras, que le dé un toque diferente, o un sabor ahumado o especiado que sin ella no lo tendría.

¿Cómo se mide el picor o la pungencia de un chile o una salsa picante?

Por su escala Scoville. Esta escala mide el nivel de capsaicina de los pimientos y chiles, y por tanto, su capacidad de estimular térmicamente a la piel, es decir, de que pique. Su nombre viene dado por el Doctor Wilbur Scoville que desarrolló el Examen Organoléptico Scoville donde diluyen el extracto del chile con una solución de agua azucarada hasta que ya no se detecta su picor. La cantidad con la que tienen que diluir el extracto de capsaicina determina su valor en la escala. Un pimiento, que tiene cero nivel Scoville, no necesita diluir su extracto ya que no tiene. En cambio, un chile Habanero, necesita 300.000 unidades la solución para contrarrestar su picor.

Además, la salsa picante posee muchos beneficios para la salud, como que contiene vitamina A, antioxidantes, ayuda a la aceleración del ratio metabolico e incluso puede bajar la presión sanguínea. Así que no hagas caso a tu abuela que siempre te dice… ¡no comas picante!

La salsa picante no sólo sirve para la comida salada como ensaladas, salteados, tacos o sopas. También sirve en algunos casos para postres y bebidas. (¡Algún día os contaré sobre esto!)

Mi salsa picante favorita

Me gustan muchas salsas picantes, pero algunas son mis favoritas y podría echárselas a cualquier cosa. Estas tres las tengo siempre en casa.

Salsa picante Cholula

La favorita de nuestra madriguera es la salsa Cholula. No tiene un excesivo picor ya que tiene unos 1000 unidades Scoville, y está hecha de una combinación de chile de arbol, chile de pequin y especias variadas. Su nombre viene por la ciudad de Méjico más antigua habitada, Cholula. Le da un buen sabor ahumado a la comida, sin ser muy picante. Es perfecto para tortillas, salsas de pasta, sopas. En su página web (www.cholula.com) dicen que va con todo menos con los sándwiches de crema de cacahuete 😉 Mi hijo se inició en el ‘salseo’ con la salsa picante Cholula y después de un par de años sigue siendo su favorita, aunque busca otros retos de picante.

Salsa picante Valentina

Fuente: http://noblepig.com/2013/08/the-best-my-favorite-hot-sauce/

Le sigue la salsa picante Valentina, que lleva haciéndose más de 60 años en Guadalajara, Méjico. Es más picante que Cholula, pero le da un sabor muy interesante a la comida, un poco cítrica, ya que ademas de chile lleva vinagre, sal y especias.  Está muy bien para ensaladas, y en Méjico es costumbre echarlo sobre frutas como mango, sandía, naranja y piña, con un poco de sal y limón (la combinación de comida fresca con especias y sal es muy común en la comida mejicana). También tiene una variedad ultra-picante que aún no he probado. Contiene unos 1500-2500 unidades Scoville.

Salsa picante Sriracha

Fuente: wikipedia.com

El último favorito es la salsa Sriracha. Esta salsa despierta mucha pasión entre quienes la consumen. Incluso el año pasado se habló de una ‘sequía Sriracha‘ ya que la fábrica donde se producía emanaba demasiados olores a sus alrededores, y tuvieron que bajar la producción hasta que lograron cerrar el caso unos seis meses después. Esta salsa picante se hace en California, desde 1980. Tiene una escala de 2500 en unidades Scoville, lo cual significa que no es excesivamente picante, lo cual lo sitúa por debajo de el picante de un jalapeño, por ejemplo. Esta salsa es un poco diferente en cuanto a que aparte de los sospechosos habituales, lleva un poco de ajo y azúcar. Existen muchas salsas Sriracha pero la más típica y la original es la Huy Fong, la del gallo, que es una botella transparente con un tapón verde. Aunque muchas la imitan, ¡la mejor es la del gallo!

Más adelante os hablaré de otras salsas y andaduras picantes, ¡espero que os gusten!